Cicatrices del Alma

Alguna vez te has preguntado por que te enamoras de quien no debes? Alguna vez te ha ocurrido que no entiendes porque te interesas por personas que sabes que no te convienen y pueden hacerte daño?

Desgraciadamente para nuestra sociedad, sufrir por amor es romántico, no hay un gran amor sin un gran dolor por parte de los protagonistas. La sociedad refuerza esta situación, sobre todos de las mujeres, vomitando heroínas de melodramas en la televisión o en películas donde siempre viven un gran amor por el cual el precio a pagar es el sufrimiento.

Existe un mercado saturado de historias de amores difíciles, imposibles, conflictivos, y ello no ayuda a la mujer que se siente atrapada en una relación no gratificante ya que no le permite ver todo lo negativo o enfermo que hay en su propia actitud que las lleva a no poder desprenderse de lo que las está destruyendo.


No me mal interpreten, el dolor también tiene su bellezas oculta, porque gracias al dolor, también se puede aprender a exigir, a tocar puertas, a abrir caminos y hacernos entender y ver de que manera tan entupida hemos estado actuando, del porque insistimos tanto en seguir aferradas a algo o a ese alguien que nos esta haciendo tanto daño en la vida.

Pero no hay dolor sin heridas, y no hay heridas sin cicatrices y hay cicatrices que duelen, que arden, que queman! Y sobre todo hay cicatrices que no se borran y en cualquier momento, el menos esperado, pueden fácilmente volver a sangrar con los recuerdos.

Son las cicatrices del alma, las que molestan y duelen con el cambio de estación.Recuerdo cada vez que el tiempo avisaba a mi padre o a mi madre, dando punzadas en sus antiguas heridas cada vez que se avecinaba algún cambio importante.Esta oleada de melancolía y añoranza debe ser algo parecido. Es el alma , que se prepara para recibir al otoño, y nos avisa removiendo nuestras viejas cicatrices.

En las heridas del alma, como todas las heridas también quedará una cicatriz.¿Para siempre? Para siempre. ¿Entonces no se supera? Se supera pero no se olvida.

Cuando el proceso es bueno las cicatrices ya no duelen y con el tiempo se mimetizan con el resto de la piel y casi no se notan, pero están ahí. ¿Me duele? No, ni siquiera cuando me toco. No me duele. Pero si uno mira de cerca la cicatriz está y lo mas importante. La enseñanza también .

Obviamente que para lograr esa enseñanza, se requiere de una buena dosis de observación interna (insisto), de amor propio, de autoestima, de voluntad y perseverancia, ya que llevar cicatrices en el alma, es darnos cuenta que ya hemos pasado por uno, o dos o más dolores fuertes que nos dejaron marcas y grietas profundas que siempre serán un riesgo de volver a sufrir por las mismas causas o los mismos errores, mientras no nos decidamos a darle vuelta a la hoja del libro de nuestra vida.

Pero hay algo hermoso en el fondo de todo esto:. El amor es y siempre será lo mejor de nuestras vidas, sólo debemos tener ojo a la hora de escoger. Merecemos ser felices, no podemos andar por la vida llorando y añorando el pasado, tarea que no es nada fácil (soy consciente de ello),Es hora de mirar hacia adelante, hora de dar paso a la felicidad y dejar de llorar… Hay que aprender a olvidar lo malo pero si no dejamos atrás el pasado
, no podemos mirar al futuro con optimismo y sobre todo dar gracias siempre

Por lo bueno, porque hemos podido disfrutarlo
Por lo malo, porque hemos podido aprender de ello

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