Que es una promesa?
Promesa es un compromiso de hacer o abstenerse de hacer algo. La verdad requiere conformidad entre las palabras y los hechos.
Hace algún tiempo escribí una lista de las cosas que había aprendido con el pasar de los anos, y una de las más importantes era
-Siempre, siempre debes de cumplir tu palabra
y sinceramente siempre lo hago, será por eso que mis amistades lo son de toda la vida?
Cumplir una promesa, dar tu palabra de que no dirás o harás algo, crea en las demás personas un sentido de confianza, saben que no importa lo que hagan o digan siempre estarán confiados que pueden contar contigo para guardar su secreto. Porque de eso casi siempre se trata, cuando alguien te dice
– Júrame que lo que te voy a contar no se lo dirás a nadie –
es porque necesitan ventilar eso que tienen atorado en la garganta y que quieren gritarlo a los cuatro vientos, porque el peso es demasiado para una sola persona y siempre se dice que una pena compartida toca a 50% por cabeza.
Pero que pasa cuando te juras a ti mismo que no harás esto o aquello? Creo que las promesas en cuestiones de amor son las más rotas. Cuantas veces hemos dicho:
No voy ha volver hacer esto
No lo voy a llamar más o si me llama no contestare el teléfono (que bueno por caller ID)
No lo veré más
No iré a su página más nunca
No pensare mas en el o ella
Porque es tan fácil romper la promesa que nos hemos echo nosotros mismos? Será porque la hacemos en silencio? O tan bajito que ni nosotros mismo la oímos? Lo hacemos con toda la intención del mundo de no cumplirla solo para que nuestra mente se sienta bien?
Será una forma de sabotaje íntimo? O simplemente convenientemente nos olvidamos de ella?
Algunas veces hasta le echamos el muerto a nuestro corazoncito, ese músculo que todos pensamos que gobierna nuestra mente y nuestro cuerpo. Quien no ha dicho?
- No pude cumplir me promesa porque cuando recibí su llamada el corazón me dio un vuelco y eso es una señal de que debía contestar el teléfono.
A quien engañamos? A nadie, ni siquiera a nosotros mismos, estoy segura de que antes de hacer la tal promesa fuimos chequeando una a una las razones de nuestra decisión.
Prometer y no cumplir es mentir, engañar, decepcionar, ya sea que lo hagamos a nuestro mejor amiga o a nosotros mismo. Porque será que nos sentimos peor después de romper esa promesa que antes de hacerla? Nuestra mente, que si es la que gobierna nuestro cuerpo, ya había hablado y decidido lo mejor para nosotros, hagámosle caso a ese mundo mágico que es el cerebro, por algo Dios nos los dio.
Mi resolución de año es no romper mis propias promesas, de no oír a ese músculo traidor, y que manda señales falsas y que me hace sentirme peor después de hacerle caso. Tal vez basado en esto, este año pueda agregar algunas otras cosas a mi lista de “Lo que he aprendido” y sobre todo pueda ser mi mejor amiga.
Hace algún tiempo escribí una lista de las cosas que había aprendido con el pasar de los anos, y una de las más importantes era
-Siempre, siempre debes de cumplir tu palabra
y sinceramente siempre lo hago, será por eso que mis amistades lo son de toda la vida?
Cumplir una promesa, dar tu palabra de que no dirás o harás algo, crea en las demás personas un sentido de confianza, saben que no importa lo que hagan o digan siempre estarán confiados que pueden contar contigo para guardar su secreto. Porque de eso casi siempre se trata, cuando alguien te dice
– Júrame que lo que te voy a contar no se lo dirás a nadie –
es porque necesitan ventilar eso que tienen atorado en la garganta y que quieren gritarlo a los cuatro vientos, porque el peso es demasiado para una sola persona y siempre se dice que una pena compartida toca a 50% por cabeza.
Pero que pasa cuando te juras a ti mismo que no harás esto o aquello? Creo que las promesas en cuestiones de amor son las más rotas. Cuantas veces hemos dicho:
No voy ha volver hacer esto
No lo voy a llamar más o si me llama no contestare el teléfono (que bueno por caller ID)
No lo veré más
No iré a su página más nunca
No pensare mas en el o ella
Porque es tan fácil romper la promesa que nos hemos echo nosotros mismos? Será porque la hacemos en silencio? O tan bajito que ni nosotros mismo la oímos? Lo hacemos con toda la intención del mundo de no cumplirla solo para que nuestra mente se sienta bien?
Será una forma de sabotaje íntimo? O simplemente convenientemente nos olvidamos de ella?
Algunas veces hasta le echamos el muerto a nuestro corazoncito, ese músculo que todos pensamos que gobierna nuestra mente y nuestro cuerpo. Quien no ha dicho?
- No pude cumplir me promesa porque cuando recibí su llamada el corazón me dio un vuelco y eso es una señal de que debía contestar el teléfono.
A quien engañamos? A nadie, ni siquiera a nosotros mismos, estoy segura de que antes de hacer la tal promesa fuimos chequeando una a una las razones de nuestra decisión.
Prometer y no cumplir es mentir, engañar, decepcionar, ya sea que lo hagamos a nuestro mejor amiga o a nosotros mismo. Porque será que nos sentimos peor después de romper esa promesa que antes de hacerla? Nuestra mente, que si es la que gobierna nuestro cuerpo, ya había hablado y decidido lo mejor para nosotros, hagámosle caso a ese mundo mágico que es el cerebro, por algo Dios nos los dio.
Mi resolución de año es no romper mis propias promesas, de no oír a ese músculo traidor, y que manda señales falsas y que me hace sentirme peor después de hacerle caso. Tal vez basado en esto, este año pueda agregar algunas otras cosas a mi lista de “Lo que he aprendido” y sobre todo pueda ser mi mejor amiga.
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